Publicado por Público el 25 de abril de 2021

Muchos son los partidos que han surgido en la última década aprovechando una crisis económica que provocó una profunda desafección política en la mayoría de la población: UPyD, Ciudadanos, Vox, Más País, Unidas Podemos…éstos son los más conocidos, pero hubo muchos más.

Algunos tuvieron una gran repercusión puntual con poco recorrido posterior. Pocos se acuerdan ya de Actúa, el partido impulsado por Baltasar Garzón y Gaspar Llamazares y mucho menos de otros como el Partido X, que prometía acabar con la corrupción e impulsar la democracia directa. Lo que sí se ha puesto de manifiesto en este tiempo es que para tener un mínimo de éxito electoral es imprescindible proyectar un mensaje que les diferencie de los grandes partidos políticos que han venido gobernando España, sobre los que, además, han cargado todos los males que aquejan a nuestra sociedad.

Pero en este punto, la clave del éxito para conectar con los votantes parece residir en las novedosas estrategias comunicativas puestas en marcha por los partidos, de igual forma que en las practicadas por los medios de comunicación. Podemos lo consiguió aprovechando el papel de tertuliano de su líder Pablo Iglesias; Albert Rivera dándose a conocer con un cartel en el que aparecía sin ropa y Rosa Diez supo aprovechar la relevancia pública como destacada militante del PSOE.

Algunos llegamos a pensar que las nuevas formaciones traerían aire fresco, contribuyendo a mejorar y modernizar la política con nuevas formas, impulsando la participación y la cercanía al ciudadano, aportando nuevas ideas basadas en sólidos principios ideológicos… Pero el tiempo nos ha demostrado que nada de esto ha pasado. Que algunas de las nuevas formaciones son poco más que productos de mercadotecnia adaptados más al perfil del votante como consumidor que como ciudadano, ofreciéndole propuestas edulcoradas y soluciones fáciles y milagrosas que los partidos tradicionales nunca han querido o sabido adoptar porque «defienden otros intereses» o «están muy lejos de la realidad que viven los ciudadanos». Sus propuestas se elaboran para captar la atención del votante, atendiendo a estudios de mercado, subyugando la política al dictado de la propaganda para acceder a una porción del electorado y, una vez instalados en las instituciones, olvidar todo lo prometido, mimetizándose con todas las prácticas previamente criticadas y aplicándolas incluso con más contundencia y pasión que los partidos tradicionales.

Ahora que se ha demostrado que los nuevos partidos no son garantía de nueva política y nuevas formas, se abre una ventana de oportunidad para que formaciones históricas como el PSOE demuestren que todos los cambios y las transformaciones en nuestra democracia reciente han venido siempre de la mano de este partido centenario. Un partido que sabe adaptarse a los nuevos tiempos sin perder nunca sus raíces y que necesita hacerlo para seguir contribuyendo de forma decidida al bienestar de nuestra sociedad.

El PSOE ya ha empezado ese camino, aplicando la democracia directa para la elección de sus representantes, utilizando nuevas fórmulas de financiación como los microcréditos, al ser el primer partido político en España que firmó un convenio con Transparencia Internacional y puso en marcha medidas a favor de la transparencia y para prevenir y combatir la corrupción, así como un Plan de Transformación Ecológica y Digital para sus sedes y Casas del Pueblo con la finalidad de reducir la huella de carbono y conseguir una gestión más sostenible

Ahora es el turno de todos los que ocupamos cargos de representación. Algunos diputados y senadores creen que es suficiente con intervenir en los plenos, comisiones y votar, para justificar sus «obligaciones», pero la facilidad que tenemos ahora los diputados para conectar con los ciudadanos y sus problemas a través de los nuevos canales de comunicación, es una oportunidad que no debemos dejar pasar. Aunque en estos nuevos medios haya mucho «ruido», es fácil separar las opiniones de los mensajes de activistas, trolls, minorías organizadas y saber cada día y en cada momento cual es la opinión mayoritaria sobre un tema, qué piensan nuestros vecinos, aquellos que nos votaron, y cuales son sus prioridades.

Ya no hay excusas para rendir cuentas de nuestra gestión, de lo que hacemos, de lo que defendemos, de lo que votamos, nuestros perfiles en las distintas redes lo facilitan. Tenemos que convertirnos en los embajadores de los que nos votaron, ser su voz allí donde les representamos, hacer gestiones para mejora su vida y no olvidar en ningún momento de donde venimos.

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